domingo, janeiro 15, 2006

Texto de apoio às aulas nº 6 a 9. "Estudios sociales de ciencia y tecnología: merodeando en el campo" - Ramfis Ayús Reyes

Texto de apoio às aulas nº 6 a 9
"Estudios sociales de ciencia y tecnología: merodeando en el campo" - Ramfis Ayús Reyes

Ver neste site: http://www.campus-oei.org/salactsi/ramfis.htm

Estudios sociales de ciencia y tecnología:
merodeando en el campo


Ramfis Ayús Reyes(1)


Este trabajo ha sido presentado en el marco del Curso
Experimental sobre el enfoque CTS en la Enseñanza de las Ciencias
organizado por la OEI con la coordinación académcia de la
Universidad de Oviedo y corresponde al trabajo sobre el Módulo 0
Ciencia, Tecnología y Sociedad


 


1. Introducción


Para desarrollar este ejercicio de evaluación elijo
los apartados 1 (“¿Qué es la ciencia?”) y 4
(“¿Qué es ciencia, tecnología y sociedad?”). Las
razones oscilan entre el interés personal y la fase en que se encuentra
mi proyecto académico que consiste en articular un programa de
investigación y docencia sobre estudios sociales de ciencia y
tecnología bajo el enfoque «ciencia, tecnología,
sociedad» (CTS) en el sureste de México, específicamente en
la universidad estatal de Tabasco y en El Colegio de la Frontera Sur, centro de
investigación y educación de postgrado que se caracteriza por una
constitución y práctica autodenominada interdisciplinaria y con
explícitos propósitos de vinculación social, inscrito en
una región del país con graves problemas de marginación y
de rezagos educacionales y científico-técnicos.


El propósito general del escrito es ofrecer un
panorama, incluyendo algunas reflexiones, sobre la conformación del
campo de los estudios sociales de ciencia y tecnología. Propongo
conducir esta revisión a partir de intentar comprender los
entrecruzamientos epistémicos que han dado lugar a este campo de
conocimientos a partir del fenómeno de la transversalidad de los
saberes, o lo que ha dado en llamarse transdisciplinaridad.


En una primera parte, reviso conceptos y nociones
fundamentales de ciencia que se expusieron en el primer capítulo del
texto base de este ejercicio. En una segunda parte, me propongo aclarar el
carácter de la transdisciplinaridad como proceso que arroja luz sobre lo
que acontece cuando se innova en las ciencias sociales y humanas. A
continuación, expongo cómo se ha constituido
epistemológicamente el campo de los estudios sociales de la ciencia y la
tecnología. En ambos tópicos, y en aras de la síntesis, la
información se organiza a partir de una serie de cuadros
sinópticos y grafos, los cuales persiguen, además, una
intención didáctica. Recurrí a otras fuentes
bibliohemerográficas como parte de la reconstrucción del
itinerario de los estudios sociales de ciencia y tecnología.


2. La ciencia frente a sí misma


Una noción de ciencia que utilizo con alguna
frecuencia es la que desliza el biólogo y epistemólogo chileno
Francisco Varela (1998:13): “la ciencia (...) [es] el conjunto de
científicos que definen qué debe ser la ciencia”. Esta
noción se comprende ubicándola sobre el fondo de las tendencias
construccionistas, contextualizadoras y relativistas que pugnan por dialogar y
posicionarse en el debate epistemológico y político, al menos
desde la década de los ‘60 hasta nuestros días. Estas
tendencias, forman parte del elenco que generó la “reacción
antipositivista” inaugurada por Thomas S. Kuhn, Paul K. Feyerabend,
Stephen Toulmin y Willard Quine (García et al., 2001:15).


El talón de Aquiles de la noción empleada por
Varela, desde el punto de vista del enfoque CTS(2), se encuentra
–a mi juicio– en que la conceptualización de la ciencia no
debe reducirse exclusivamente a lo que las comunidades de científicos
pueden decir de ella. Deberían incorporarse, además, las visiones
que “desde fuera” se construyen sobre la ciencia (sus
prácticas y sus agentes). La imagen de la ciencia que produce la
sociedad se concebiría como un espectro culturalmente situado de
representaciones varias, aunque heurísticamente se pudiera realizar un
ejercicio de jerarquía conceptual, el cual sería, asimismo, una
construcción localizada culturalmente.


Defiendo la creencia de que hoy nos encontramos en medio (y
frente) a la preocupación intelectual y política sobre una
revaluación de la interacción entre ciencia y sociedad. Un paso
nada desdeñable sería generar ideas-fuerza que conduzcan a
reconstruir nociones más robustas de ciencia que integren la
multiplicidad de puntos de vista y prácticas que la constituyen. Para
ello habría que someter a un profundo escrutinio algunas
dicotomías que hoy resuelven menos cuestiones de las que en algún
momento pretendieron solucionar. Por ejemplo, la estructuración en
bloques científicos inconmensurables (ciencias naturales/ciencias
sociales y humanas), o en ciencias básicas y aplicadas, el
internalismo y el externalismo como estrategias de
reconstrucción de la historia de la ciencia o de sus problemas, ciencias
duras/ciencias blandas, etc. Lo anterior se debe en mucho a una acendrada
concepción tradicional de la ciencia que se desarrolló desde el
empirismo clásico del s. XVII y que ha llegado a constituirse en una
suerte de sentido común académico, constatable en la forma de
organizar los saberes en escuelas, universidades y centros de
investigación, en libros de textos y otros recursos pedagógicos,
y reproducida por los agentes profesionales de la socialización
institucionalizada.


La trama argumental del capítulo
“¿Qué es la ciencia?”, ofrece un itinerario
histórico de cómo se gestó y caracterizó dicha
concepción heredada de la ciencia, cómo fue erosionando sus
cimientos desde el “giro lógico” desarrollado por el
“Círculo de Viena”, la falsabilidad de hipótesis y
teorías del empirismo crítico de Karl Popper y la
irrupción del historicismo en las versiones de Lakatos y Kuhn (este
último constituyó un punto de inflexión para dar la
entrada a la reacción antipositivista, a partir de su énfasis en
la importancia de los procesos consensuales y los contextos comunitarios
relevantes para explicar la producción cognitiva en las ciencias).
Continuó este itinerario con la incursión de la perspectiva
sociológica del “Strong Program” de la sociología del
conocimiento, desarrollado por David Bloor, cuyo aporte central fue dotar a la
sociología de la de capacidad de reclamar que su presencia en los
estudios de la ciencia no podía reducirse a una disquisición
sobre los condicionamientos sociales como un epifenómeno ajeno a la
lógica del descubrimiento científico (los principios 1 y 3 del
Programa constituyen la clave para constatar dicho aporte). Inspirados en el
programa de Bloor proliferaron una variedad de corrientes y posturas, algunas
de las cuales reseño más adelante en los cuadros
sinópticos y en el grafo 2.


La última parte del artículo incluye una
revisión sobre los nuevos enfoques sobre la ciencia que profundizan en
los nexos entre ciencia y sociedad, a partir de las reflexiones sobre la
“transciencia” y la “ciencia reguladora”. A
continuación me interesa abordar desde una lectura levemente distinta un
recorrido por la configuración de los estudios sociales de ciencia y
tecnología.


3. Campos emergentes y transdisciplinaridad: saberes
convencionales e intersticiales


La transdisciplinaridad es una situación cada
vez más frecuente en las ciencias. Esta situación arroja luz
sobre cómo se configuran algunos de los campos de saber emergentes y
cómo podría irse articulando un nuevo mapa científico del
mundo, muy distinto al que se conformó a lo largo del siglo XIX y
primera mitad del XX.


Entiendo por transdisciplinaridad –a diferencia de la
interdisciplinaridad y la multidisciplinaridad(3)– aquellos
procesos de formación de campos del saber que se constituyen por el
entrecruzamiento de varias disciplinas (o fragmentos de ellas), creando en los
intersticios de los saberes convencionales “zonas de nadie” que
rápidamente reclaman para sí un estatuto epistemológico
propio y original, obligando a reconfigurar campos ya existentes y/o a generar
metacampos cognitivos que engloben perspectivas disciplinarias diversas, e
incluso en más de un sentido inconmensurables entre sí.


Seguiré algunas ideas del modelo de
interpretación propuesto por Mattei Dogan y Robert Phare (1991) para dar
cuenta de la innovación en las ciencias sociales (Giménez
1995:195-196). Éstas transitan de la fase fundacional a la de
expansión, ocurriendo la “paradoja de la
densidad”, la cual conduce a la fase de especialización,
cuya característica fundamental es la fragmentación en numerosas
disciplinas y subdisciplinas y los consiguientes efectos de crecimiento
exponencial y saturación de ciertos campos, problemas y tramas
argumentales para abordarlos; sucediendo que un buen número de
especialistas y profesionales suele desplazarse hacia los linderos de las
disciplinas convencionales, arrastrando consigo temas, problemas, estilos de
investigación y razonamiento científico y arsenales de
instrumentos y dispositivos metodológicos de indagación, buscando
en el proceso conformar nuevas visiones de viejos temas y generando
entrecruzamientos de intereses, procedimientos de trabajo y argumentales. Estos
procesos se han denominado hibridación:


Implica la recomposición coherente de dos o
más ‘fragmentos’ de disciplinas diferentes, aunque
emparentadas entre sí, mediante la difusión de conceptos,
teorías, paradigmas o métodos de una disciplina a otra, con
absoluta falta de respeto a todas las fronteras, sean éstas
disciplinarias, de facultades, de departamentos, de ‘campus’ o de
tradiciones nacionales (Giménez, 1995:196)


Los epistemólogos franceses sugieren que es en estos
posicionamientos en las fronteras de las disciplinas tradicionales, en estas
“zonas de nadie”, donde se está comenzando a concentrar el
potencial innovador de las ciencias sociales en al menos la última
década. Como afirma Giménez: “la probabilidad de
innovación en las ciencias sociales depende cada vez menos de las
investigaciones monodisciplinarias y cada vez más de las
hibridizadas” (ídem).


En las ciencias sociales y las humanidades, el caso
paradigmático y notoriamente escurridizo para ilustrar estas tendencias
a la hibridación lo conforman los llamados cultural studies
(estudios culturales) –que aquí no desarrollaré– y los
llamados estudios sociales de la ciencia y la tecnología.


4. Ciencia y tecnología. Constitución del
campo: paradigmas, programa y temáticas


En los últimos años –desde
1987(4), si es posible establecer una fecha–, los intereses de
varias disciplinas tradicionales (antropología, historia,
sociología, psicología social, filosofía de la ciencia,
ciencias cognitivas, comunicación; véase grafo 1)
convergieron en apreciar en los fenómenos tecnológicos un campo
que demandaba un tratamiento autónomo y único, es decir,
válido en sí mismo, creándose programas nacionales o
institucionales de investigación (caso de Estados Unidos de
América, España, Alemania, Inglaterra, Japón, Francia,
México, Argentina, Cuba, India, entre otros) que recibieron el nombre
genérico de estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS).


Grafo 1



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Desde el ángulo de la antropología y los
estudios culturales se ha privilegiado el apreciar los procesos
tecnológicos como procesos culturales, esto es, simbólicos,
destacando temas como: la innovación tecnológica, los usos
sociales de la tecnología, los entornos y cambios sociotécnicos,
los lenguajes tecnológicos y la construcción social de la
tecnología (imágenes, representaciones, creencias en torno a los
procesos y artefactos tecnológicos, etcétera).
Explorándose las subjetividades que subyacen a los ambientes de
concepción, producción, persuasión social para asimilar
las transformaciones e innovaciones técnicas por los grandes
públicos, los procesos de recepción de las innovaciones, el
consumo y las modificaciones que la vida cotidiana experimenta ante la
presencia de las novedades tecnológicas, desentrañando los
criterios de elección y seducción por el consumidor de las nuevas
tecnologías, evaluando los cambios estructurales macro y
microsociológicos que las tecnologías están suscitando en
las sociedades contemporáneas. Es un campo vastísimo de
indagación que reclama un trabajo sistemático de
documentación y análisis.


El Cuadro 1 reconstruye el itinerario de los
estudios sociales de la ciencia, describiendo la secuencia diacrónica
desde su conformación como campo autónomo dentro de la
sociología de la ciencia, hasta la inserción de los cultural
studies
dentro de la reconfiguración del campo.


Cuadro 1. Itinerario de los Estudios Sociales de la
Ciencia


(Nelkin, 1998; Lamo de Espinosa, González y Torres,
1994)















Finales de
los años 60: un campo autónomo


Años
70 y 80: contra el determinismo. La ciencia en acción


Años
90: la ciencia como cultura. Presencia de los cultural studies


- Los
programas de estudios de la ciencia se organizaron por primera vez como campo
autónomo a fines de los años 60, en las universidades de Harvard
y Cornell, en respuesta a demandas de pertinencia, ante corrientes
políticas coyunturales. [Robert K. Merton había iniciado
en la década del ‘40 un subcampo dentro de la sociología del
conocimiento dedicado estudiar: a) la génesis sociohistórica de
la ciencia moderna; b) la ciencia como institución social y la
constitución de un ethos específico en estas
instituciones; c) el problema de la estratificación social en las
comunidades científicas y d) los problemas asociados a la
generación y validación del conocimiento científico]


- Se enfocaron a: estudios de cienciometría; de
indicadores científicos; análisis del cambio en las
políticas científicas gubernamentales; investigaciones sobre
cultura y comunicación científica; estudios de las implicaciones
sociales y medioambientales de la ciencia; valores amenazados por los cambios
tecnológicos; estudios prácticos de controversias;
investigaciones de actitudes y análisis de riesgos.


- Emergieron
varios campos afines para explorar determinadas implicaciones de la ciencia y
la tecnología: estudios de bioética y ética en las
ciencias médicas y consecuencias de los cambios tecnológicos en
el medio ambiente.


- Principales debates: a) sobre el determinismo
tecnológico
; b) sobre la construcción social de la
ciencia y la tecnología (1987)


- Se desplaza el interés del impacto social de la
ciencia y la tecnología a los procesos sociales de la
investigación y las maneras en que la ciencia es moldeada y permeada por
los valores sociales.


- Los estudios sobre la estructura social interna de la
ciencia, prevalecientes en la tradición mertoniana (del ‘40 al
‘70), comienzan a ser desplazados por los estudios de la “ciencia en
acción” (Bruno Latour), orientados a: explorar los procesos que
desarrollan el conocimiento científico, cómo son creados
(construidos), incorporados y desestimados los «hechos»
científicos y cómo ocurren los procesos de legitimación y
de descalificación como pseudociencia.


- Etnografía: estrategia de datación y
análisis.


- La ciencia ya
no se acepta como algo ajeno a los códigos culturales, a las fuerzas
sociales y económicas y a los intereses profesionales. Estos
análisis, que causan gran consternación entre muchos
científicos, tratan la ciencia como un producto social y cultural y a la
comunidad científica como mano de obra


- Fundamentalmente, los cultural studies se han
orientado a la interpretación de las narrativas y discursos
científicos y sus expresiones en los circuitos mediáticos: desde
INTERNET a la prensa.


- Sorprendentemente, los cultural studies sobre la
ciencia y la tecnología, tienen sus nichos más fuertes en el MIT
(Institute Technology of Massachussets) y el RPI.



En el grafo 2(5)y en el Cuadro 2
se exponen sintéticamente los modelos teóricos existentes para
desarrollar los estudios socioculturales sobre tecnología. Estos modelos
constituyen una suerte de coordenadas mentales sobre las cuales la comunidad
académica emergente se ha puesto de acuerdo para pensar y producir bajo
tales nociones, reglas y vocabularios, acercándose a la noción
kuhneana de paradigma, expuesta en su clásico texto La estructura de
las revoluciones científicas
(1962).


Grafo 2


Programas y/o enfoques de investigación en
Ciencia, Tecnología y Sociedad


Cuadro 2. Modelos teóricos en torno a los estudios sociales sobre
tecnología



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Cuadro 2. Modelos teóricos en torno a los
estudios sociales sobre tecnología















Construcción Social de la
Tecnología


Teoría del Actor-Red


Modelo de
los Sistemas


- Los
diferentes grupos sociales relevantes asociados con el desarrollo de un
artefacto tecnológico comparten un significado del artefacto. Este
significado puede ser usado entonces para reconstruir y explicar las
trayectorias particulares del desarrollo del artefacto


- Se introduce la noción de flexibilidad
interpretativa. Es decir, los significados radicalmente diferentes del
artefacto pueden ser identificados por los distintos grupos sociales
involucrados


- La flexibilidad interpretativa puede llegar a
cancelarse, es decir, a prevalecer uno de los significados en escena, dado el
proceso o mecanismo de cierre o de clausura


- Se introduce la noción de marco
tecnológico (Bijker, 1987), refiriéndose a un marco de
significado relacionado con una tecnología en particular, compartido
entre varios grupos sociales y que además guía y da forma al
desarrollo de los artefactos (Pinch, 1997: 26-28)


- En resumen: a) se centra en la construcción
social de los significados tecnológicos; b) en las trayectorias (o
biografías) sociales de los artefactos tecnológicos y c) en los
procesos interpretativos de resignificación y sus tensiones inherentes
para hacer prevalecer o coahabitar un punto de vista sobre los artefactos
técnicos; d) la dimensión de la representación social y
las percepciones sociales son cruciales para el análisis social de la
tecnología.


- Parte del
enfoque construccionista, pero menos radical en cuanto le da mayor cabida a la
dimensión material de la tecnología, al incluir la
interacción entre actores humanos y no humanos


- El actor-red se distingue del actor tradicional
de la sociología, cuya categoría excluye generalmente cualquier
componente no humano


- No se reduce ni a un simple actor ni a una red.
Está compuesto, al igual que las redes de series de elementos
heterogéneos, animados o inanimados, que han sido ligados mutuamente
durante un cierto periodo de tiempo


- Un actor-red es, simultáneamente, un actor cuya
actividad consiste en entrelazar elementos heterogéneos y una red que es
capaz de redefinir y transformar aquello de lo que está hecha


- Los mecanismos de simplificación y
yuxtaposición, explican la dinámica interna de los actores-redes


- La relación entre ciencias sociales
(sociología) y tecnología es explicada por este modelo a partir
de la siguiente afirmación de Michel Callon (1998a: 163): Transformar la
sociología académica en una sociología capaz de seguir a
la tecnología a lo largo de su elaboración significa reconocer
que el objeto de estudio apropiado no es ni la sociedad misma ni las así
llamadas relaciones sociales, sino los actores-red que dan lugar,
simultáneamente, a la sociedad y a la tecnología”.


ª
Introducido por Thomas P. Hughes (1987) como estudio de los sistemas
sociotécnicos. Plantea que el proceso tecnológico se compone de
varias fases: invención/ desarrollo/ innovación/ transferencia/
crecimiento/ competición/ consolidación


- Las tecnologías son analizadas como sistemas con
componetes heterogéneos; se constituyen en un modelo sistémico
que incluye procesos tales como: concepción-invención/
experimentación-producción/


Persuasión- distribución- consumo/
retroalimentación - reconcepción-ajustes /internalización
cotidiana


- Implica incorporar al análisis sistémico
las diferentes instancias que intervienen en dichos procesos: empresas,
Estados, consumidores, tecnólogos, publicitarios, etcétera


- Supone observar las diversas dimensiones en las que el
fenómeno ofrece su estructuración sistémica:
ecología cultural /mundos micrológicos de la recepción de
la tecnología


- Involucra aspectos políticos, legislativos,
culturales, económicos, discursivos, iconográficos, financieros,
ergonómicos, espacio-temporales, organizativos, científicos,
etcétera.


- Privilegia los enfoques macro en la
articulación de los análisis.



Estos modelos se traslapan, es decir, coinciden o se
distancian en algunos puntos. Se han establecido críticas entre ellos,
generando un ambiente de consolidación intelectual riguroso. Amén
de ello, lo interesante es que se está produciendo una gama bastante
amplia de estudios empíricos que convalidan o reafirman las posiciones
teóricas en disputa. La variedad de los temas abordados, lo cual habla
de la imaginación y versatilidad de los programas de estudios
socioculturales de la ciencia y la tecnología, puede organizarse en
algunas ideas centrales:


a) estudios sobre organización social de la ciencia
y la tecnología y su correspondencia con las estructuras
organizacionales en universidades e instituciones de investigación:
redes, grupos de trabajo, equipos inter y transdisciplinarios, personalidades,
etc.;


b) estudios sobre procesos de estratificación social
en las comunidades científicas y tecnológicas;


c) estudios sobre trayectorias formativas de
científicos y tecnólogos, y sus nexos con las trayectorias
disciplinarias, subdisciplinarias y campos emergentes;


d) estudios sobre relaciones de poder y estructuras de
autoridad en las comunidades científicas y tecnológicas;


e) estudios sobre los circuitos de consagración y
legitimación del trabajo científico y tecnológico;


f) estudios sobre difusión, divulgación,
educación a distancia en ciencia y tecnología: equipamiento y
dispositivos para el desarrollo de la cultura científica y
tecnológica;


g) estudios sobre procesos de tecnología alternativa
(adecuadas o apropiadas);


h) estudios sobre constitución de “grupos de
presión
” contestatarios de tecnólogos,
científicos y ciudadanos (ambientalistas, ecólogos, grupos
religiosos, sindicatos, etcétera) contra las tecnologías de
riesgo. Fundamentalmente prevaleciente este tema en las décadas de la
“guerra fría” y las tensiones nucleares. Ha reencarnado en los
últimos años ante los avances y usos de la biotecnología y
las ciencias del suelo y de la vida, cifra su indagatoria en documentar los
procesos de asimilación crítica de la tecnología y la
lucha contra el sistema tecno-industrial y político;


i) estudios sobre evaluación de
tecnologías
. Se institucionaliza a principios de los años
setenta, desde el momento en que para los estados se hace imperioso definir
políticas públicas en ciencia y tecnología, ante la
importancia creciente de fundamentar científicamente y tecnificar
procesos de producción y de toma de decisiones;


j) estudios de innovación científica y
tecnológica
. Se concentra en los procesos de invención
científica y de artefactos técnicos;


k) estudios de recepción de la
tecnología
. Conformados a partir de una sociología del
consumo y una teoría de las representaciones sociales (procedente de la
psicología social) para comprender los usos sociales de la
tecnología y los procesos de construcción de los significados
tecnológicos;


l) estudios sobre los impactos tecnológicos
y cambio sociotécnico. Se trata de documentar cómo las
novedades técnicas modifican los entornos sociales y cómo se
articulan procesos de resistencia, asimilación o reconversión
social de tales impactos de artefactos o ambientes tecnológicos;


m) estudios sobre historia social de la
tecnología
. Contribuyen significativamente a documentar los procesos
tecnológicos desde una perspectiva histórica, proveyendo al resto
de los enfoques de argumentos para sus análisis; constituye una
perspectiva metodológica en sí misma;


n) estudios económicos sobre los procesos
tecnológicos
. Especialmente se centran en los nexos empresa,
empresario, tecnólogos, invención, mercados, precios,
comercialización, competencia y están permeados por las visiones
racional utilitaristas de la elección económica y de los
ambientes empresariales idóneos en la toma de decisiones
tecnológicas; amén de las visiones neoclásicas de la
maximización de la ganancia, etcétera;


ñ) se ha venido introduciendo con pertinencia en los
últimos años la exploración de los usos reales,
fácticos, de las nuevas tecnologías, intentando superar los
enfoques normativos o deterministas que valoran a las nuevas tecnologías
desde sus supuestos programáticos aplicativos previos, es decir, partir
de supuestos respecto a los usos probables (Un ejemplo documentado
históricamente: el uso de las baterías de automóviles y
camionetas en las granjas del campo norteamericano en las primeras
décadas de auge de la industria tecnológica automotriz, empleadas
para proveer de energía eléctrica a fiestas familiares y a otros
artefactos tecnológicos domésticos: usos que no fueron previstos
por tecnólogos, diseñadores o comerciantes);


o) estudios sobre la coevolución entre sociedad y
tecnología
, empresa y tecnología, dispositivos de toma de
decisiones y tecnología, etcétera.(6)


5. A manera de conclusión


Los estudios sociales de ciencia y tecnología
constituyen un campo emergente enriquecido por la introducción del
análisis cultural como perspectiva teórica y metodológica.
La importancia política y cultural de este campo es notable. Sin
embargo, no cuenta aún con un suficiente soporte institucional. En
muchas universidades de América Latina, y especialmente en
México, pese a la importancia reciente que se le viene dando a las
políticas públicas en ciencia y tecnología, se nota un
tibio respaldo, cuando no poca improvisación a la hora de decidir con
qué y con cuáles programas contribuir a pensar la ciencia y la
tecnología y acercarla a la sociedad.


Una premisa es básica: la ciencia y la
tecnología son instituciones sociales. Por tanto, la sociedad debe
participar en su diseño y realización. Pero a la sociedad le
cuesta por sí misma tomar conciencia sin el concurso de agentes sociales
especializados: desde científicos y tecnólogos, hasta
políticos y educadores, pasando por profesionales de la
comunicación y lo propios agentes reproductores de la cultura de la vida
doméstica, es decir, nosotros. Si ciencia y tecnología no se
conciben y practican como parte de la cultura cotidiana, poco puede hacerse.
Sólo continuar esperando los resultados provenientes de cenáculos
de expertos que no siempre dicen todo. La cultura científica y
tecnológica es un reto social que interpela y convoca a las comunidades
científicas y tecnológicas. He comenzado por aclararme, al menos
teóricamente, el problema.


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Notas


(1) Investigador Asociado, El Colegio de la Frontera Sur.
Profesor-investigador, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Profesor Maestría en Ciencias Sociales, Universidad Autónoma de
Tlaxcala.


(2) En pocas palabras, este enfoque se basa en dos
principios esenciales: por un lado, no hace una distinción entre ciencia
y tecnología, ambas son dimensiones de un mismo proceso de
construcción cognitiva y de prácticas sociales e institucionales
interdependientes; por otro, sitúa al contexto social en centro del
análisis para comprender el proceso de construcción
tecnocientífica y sus efectos. Es también un campo de trabajo
crítico e interdisciplinar. Cf. Mariano Martín Gordillo y
José A. López Cerezo (2000:51) y García Palacios et
al.
(2001:119 y 159).


(3) Multidisciplinaridad e interdisciplinaridad
remiten más bien a estrategias de cooperación entre dos o
más disciplinas en la resolución de un proyecto o problema de
investigación, o en el caso de disposiciones administrativas en la
organización de instituciones o programas de posgrado; así como
explican (especialmente la interdisciplinaridad) los nuevos temas o problemas
que se forman en la intersección que ocurre en la periferia entre dos o
más disciplinas; pero no constituyen por sí mismas
transformaciones epistemológicas que conmocionen el mapa
científico. En cambio, la transdisciplinaridad sí parece
introducir transformaciones profundas que obligan a redibujar el mapa, ya
creando metacampos o nuevas matrices disciplinarias (Kuhn).


(4) La fecha escogida se debe a la aparición del
texto The Social Construction of Technological Systems, compilado por
Wiebe E. Bijker, Thomas P. Hughes y Trevor Pinch, resultado de un taller
realizado en la Universidad de Twente en 1982, en el que convergieron los
intereses de historiadores de la tecnología y sociólogos de la
tecnología y la ciencia (Pinch, 1997). El movimiento atrajo las miradas
y contribuciones de antropólogos, comunicólogos, ingenieros,
tecnólogos, politólogos, filósofos, psicólogos,
economistas y administradores; también de artistas, escenógrafos,
fotógrafos, videastas, sonidistas, diseñadores y cibernautas.


(5) La gráfica resume posiciones revizadas en el
texto de García Palacios, González Galbarte, López Cerezo,
Luján, Martín Gordillo, Osorio y Valdés (2001) Ciencia,
Tecnología y Sociedad: una aproximación conceptual
. OEI.
Madrid, España.


(6) Véase, Richards (1987); Arteaga, Medellín
y Santos (1995); Nieto (1995); Luján y Moreno (1996); Pinch (1997);
Santos y Díaz (1997); Hill (1997); Morris-Suzuky y Rimmer (1997); Latour
(1998a); Callon (1998a); Menser y Aronowitz (1998).